A tres décadas de su egreso, la Promoción 1995 de la Escuela de Kinesiología y Fisioterapia de la Facultad de Ciencias Médicas (UNC) celebra su trayectoria y vínculo con la institución con la creación de una fuente-escultura que permanecerá en la entrada de la Escuela como símbolo de gratitud y legado para las futuras generaciones.
La promoción conmemora sus 30 años de egreso con un gesto de profundo significado: la creación y donación de la escultura “Manos que dan vida”, concebida por el artista y egresado Julio Esteban Incardona.
Manos que dan vida
La fuente-escultura, que se emplazará en la entrada de la Escuela, busca representar la esencia de la profesión y el espíritu que guía el quehacer kinesiólogico: las manos como símbolo de entrega, cuidado y movimiento.
Según explica su autor:
“Esta obra simboliza el espíritu esencial de la Kinesiología y la Fisioterapia: manos que dan, manos que cuidan, manos que devuelven movimiento y esperanza.
Dos manos abiertas dejan fluir el agua, representación de la energía vital, la ciencia y el movimiento en constante transformación.
Debajo, otras dos manos y brazos fuertes la reciben y la protegen, evocando la tarea silenciosa y comprometida de quienes, con conocimiento y sensibilidad, restituyen la salud y acompañan el dolor del otro.”
Un gesto de gratitud
La pieza es también un acto de agradecimiento hacia la Escuela de Kinesiología y Fisioterapia de la Universidad Nacional de Córdoba, institución que —en palabras del propio Incardona—
“nos formó con rigor académico y profundo humanismo, y sembró en nosotros la pasión por el servicio y la amistad perdurable”.
El artista dedica además esta obra a todos los kinesiólogos y profesionales de la salud del país, quienes —según sus palabras—
“con sus manos sabias, dan vida, alivio y dignidad a la sociedad”.
